No voy a enamorarme

Me hablas de amor y pienso en un escudo. Actualmente quien mejor representa ese escudo es un rubio apacible con apariencia de no haber roto un plato en su vida pero que esta temporada ha marcado en el Camp Nou, Santiago Bernabéu y, por último ayer, en el Vicente Calderón. Llegó como quien no quiere la cosa pero hoy tanto afición como equipo no sabrían qué hacer sin él. Un capitán que ha demostrado ya en diversas ocasiones cómo debe comportarse el líder de un equipo dentro y fuera del campo. En el derby por ejemplo. Como para olvidar sus palabras en el túnel de vestuarios antes de jugar contra el eterno rival. O la última, contestándole a una periodista que lo interpelaba sobre su futuro profesional. En pleno Madrid el bueno de Iván dijo que le gustaba jugar en el Sevilla. Antes, ahora y siempre. Y punto final.

Es demasiado perfecto y por eso yo he decidido no enamorarme de él. Sé de la probabilidad de su marcha aunque él guste de jugar con la camiseta de mi equipo. Se irá pronto. Ese pronto quizá sea sinónimo de este verano. Para evitar sufrimientos futuros consecuentes del mercado de fichajes, he decidido que no voy a enamorarme de Iván Rákitic. No lo voy a hacer. Para ello eliminaré de mi cabeza su golazo cruzado en el Villamarín y también la puntilla a la manita. Suprimiré lo bien que le queda la camiseta roja. Y la blanca. Le queda bien hasta el monigote amarillo con tribales, Dios mío. Sé fuerte, elimina. Además debo olvidar su forma magistral de repartir juego, su disposición a aparecer en cualquier posición sobre el césped y sus cojones para defender al equipo. Fuera. Debo obviar lo encantador de su acento sevillano mezclado con su trapajosa lengua croata. Encantador, en serio. Lo único que creo no tener que borrar de mi memoria es el traje platino cegador de su boda. Se lo perdono, es mi Iván. Unido a sus continuas muestras de sevillismo y su habilidad para sacar partido tras partido a su equipo adelante. Creo que me dejo atrás muchas cosas por tachar en mi lista mental de amo a Iván. Sólo dejaré en el recuerdo el 7 a la espalda y la sensación de que nunca me olvidaré de él.

…llego tarde, y hace tiempo me enamoré de mi Iván Rákitic.

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