Feminismo y otras acepciones erróneas

No podemos permitir una sociedad donde un alcalde dice tener “miedo” porque una mujer entre con él en un ascensor se desnude; así implicándolo en no sé qué. Tampoco podemos vivir en paz en una comunidad donde mujeres creen que la invitación a un café es síntoma de machismo. Menos aún podemos tener denuncias falsas por violación -siendo estas un ínfimo porcentaje-. No podemos aceptar un país que no lucha correctamente contra el machismo. Muchos de nosotros hemos sido educados en igualdad; al menos yo percibo mi aptitud para realizar cualquier actividad al igual que un hombre sin que mi concepción de mujer me reste. Esto no elimina la cantidad de indicios machistas que miles de mujeres sufren. No podemos dejar de lado y tomar a risa algo muy serio.

En estos días gastados en risas, acusaciones o chistes, otras mujeres estaban siendo maltratadas o tratadas de forma inferior por el simple hecho de haber nacido mujeres.

Ni hombres rehusando de las mujeres con argumentos tales “es que vosotras queréis convertiros en algo superior” ni mujeres creyendo una ficticia superioridad y en añadido acusando de machismo acciones corrientes del día a día van a ayudar en la pugna contra el machismo.

A mi entender, el día que nos tratemos como personas y dejemos de juzgar la capacidad de éstas por su sexo nuestra sociedad avanzará un poco más. Mientras tanto, queda mucho por mejorar.

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Sobre nuestros kits de supervivencia

A veces, las cosas no son tan especiales como nuestro triunfalismo quiere hacernos ver. Simplemente, las cosas pasan; y las personas también.

En La trama nupcial, Madeleine Hanna es una joven, guapa e inteligente mujer que recién finaliza sus estudios sobre lengua y literatura inglesa
en alguna universidad de la costa este norteamericana a finales de los años setenta. Su vida es un caos – básicamente, como la de cualquier recién graduado en la universidad-. Se enamora, sufre, y pasa por dispares y arduas situaciones (y momentos felices) en ese primer año de recién licenciada. Dos hombres discurren por su vida: Leonard Bankhead y Mitchell alias Grammaticus. Ambos dos conforman, junto a la muy protagonista Maddy, el triangulo que contiene esta novela. La chica pija, romántica y enamorada de la literatura que demuestra ser más que una niña – esto último es muy opinión mía-, el atractivo y perspicaz chico de clase baja que tanto hace padecer y padece y, por último, el capaz, lúcido, místico y superdotado en los estudios, a la vez que pobre en lo que al amor se refiere, Grammaticus. Buena literatura e interesantes y entretenidos relatos de vida.

He encontrado copiosos parecidos conmigo misma en cada personaje -reconozco que diciendo esto arriesgo a aseverar ser ególatra y presuntuosa. De ser así, va siendo hora de soportar la realidad-. La querencia por la estabilidad de Madeleine, la búsqueda de supervivencia emocional de Leonard y el sentirse rechazado en el papel de Mitchell -papel en el que pienso que se traslada literariamente su autor, -, son ejemplos de las (muy subjetivas) similitudes halladas. Me ha espantado leer en una de las entradas que Google ofrece sobre el libro que éste es amor para hipsters; haré como si esas palabras no hubieran pasado ante mis ojos y seguiré con el final de mi personal reseña.

Retaría, desechando insulsos cubos de hielo, a quien tenga un mínimo de sensibilidad y paciencia – aquí está el peor punto para mi entender que contiene el libro; le sobran como unas 100 páginas cuando ya estas deseoso de un remate- a que lo lea y se deleite. Si lo importante es la sensación grata que un libro deja en ti, este es un buen libro.

Información.

La trama nupcial

Autor: Jeffrey Eugenides

Editorial: Anagrama