Siempre es igual…

Desde que te conocí, he sido incapaz de terminar un libro. Afirmación nefasta y triste, lo sé. Pero así es. Yo, ese intento de lectora solitaria que abría un libro con la intención de evadirse de la realidad y buscar otros mundos mucho mejores con los que soñar – o mucho peores, con los que compararse y sentirse afortunada-. Esa yo, ahora, evita dejar durante mucho rato su universo por si te escabulles de sus manos. Por si te pierdes de mí. Esa yo que pasaba horas delante de muchas letras juntas, ahora no es capaz de plantarse delante y mantener la concentración durante unos minutos. Esa yo, ahora, es un poco tú. Esa yo, ahora, no puede dejar de pensarte. Esa yo, ahora, tiene una realidad tan hermosa contigo en ella que no necesita evasión ninguna. Esa yo, ahora, vive su propia novela de vida.

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